Al primer violín de la orquesta del barrio:
Cuando viSuite Habana (Fernando Pérez, Cuba, 2003), me sorprendió el ruido de fondo de la ciudad extendiéndose a lo largo de toda la película.Es su verdadera banda sonora.Un ruido con ritmo, se mueve con cada personaje y se ajusta perfectamente a cada condición. Una maravilla.
En las últimas escenas una voz en off va preguntando a cada uno de los personajes cuál es su sueño. Cuando le preguntan a la anciana que vende maní (Amanda Gautier), ella guarda silencio, un silencio perfecto, tan importante también en la música, y finalmente dice: yo ya no tengo sueños.(Me pregunto cómo una mujer con ese nombre puede no tener sueños)
A ver si alguien me explica la diferencia entreel ruido(eseruido) y la música.
Felicidades
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Querida Betsy: Por fin voy a poder disfrutar de tus maravillosos y encantadores escritos. Me parece una idea fabulosa el que compartas con todo el ciberuniverso ese don que aquel que rige los destinos del mundo puso en tus manos y mente. Gracias por ser tan deliciosamente perfecta. Alguno de estos días creo que me atreveré a enviarte alguna muestra de mi humilde prosa para que tu buen juicio me ilumine. Bienvenida al mundo de los otros. Siempre tuyo. Duque de Veragua
He oido hace un rato en la tele que le preguntaban a Carlinhos Braum (no se cómo se escribe) por qué sonreía siempre y ha dicho que LA TRISTEZA NO TIENE RITMO. (No ha parado de hacer distintos ritmos con un libro ,con el sonido del móvil.) Se me ha quedado la frase.
Vengo aquí y hablas de la música y el ruido.
Sigue haciendonos pensar y disfrutar.Enhorabuena.
Duque de Veragua: estoy impaciente por leer lo que escribes, dada la alcurnia de la que procedes y la educación tan exquisita que has tenido la suerte de recibir en tu Madrid natal. ¿Qué tal por tu Palacio? ¿Cómo pagas al jardinero?
Esperando noticias, siempre tuya.
"Del frenesí del canto los dioses escuchan el silencio, su atención les hace sentirese cómplices de aquel a quien han otorgado la palabra, y para este su lucha será la lucha por el silencio que le han arrebatado (como si de un dos se tratase).
De los dones que los dioses otorgan a los mortales se cobran el interés del olvido de su concesión".
Joaquín Puig, XXIII. Límite y origen)
Yo, personalmente, tendría mucho cuidado en desnombrar lo que nunca ha de ser dicho.
El Malecón se alarga delante de las retinas. Los enamorados se reúnen allí para ver atardecer sobre el mar dormido. Viejos coches de colores imposibles -Chevrolets de los años 50 y 60-, conservados como reliquias, llenan La Habana Vieja con su voz ronca. (NO) ESPOSIBLE que a mí me encuentres callejeando, al mediodía, entrando o saliendo de algún restaurante-casa paladar, y que caiga de pronto esa lluvia tropical, tan fina.
Eso es la música. Yo lo viví en mayo de 2000. Una ciudad hermosa en su decadencia, muy pobre, de corazón libre a pesar de todas las dictaduras que puedan caerle encima. Y quiero volver, algún día...
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Querida Amparo, estoy paseando por tus inicios, que no conocía, ya que me incorporé tarde a vuestro claustro. Precioso lo que cuentas. Aprendo mucho.