Buscaba a Gil de Biedma. Lo encontré. Me puse triste y rabiosa, como siempre. Decidí dejarlo, buscar la simpleza agradable y agradecida de Luis Alberto de Cuenca. Y aquí está, aunque muy conocido, uno de los primeros poemas suyos que leí. Un respiro.

BÉBETELA

Dile cosas bonitas a tu novia:
"Tienes un cuerpo de reloj de arena
y un alma de película de Hawks."
Díselo muy bajito, con tus labios
pegados a su oreja, sin que nadie
pueda escuchar lo que le estás diciendo
(a saber, que sus piernas son cohetes
dirigidos al centro de la tierra,
o que sus senos son la madriguera
de un cangrejo de mar, o que su espalda
es plata viva). Y cuando se lo crea
y comience a licuarse entre tus brazos,
no dudes un segundo:
bébetela.



Luis Alberto de Cuenca, de "El hacha y la rosa"