MÁS ALLÁ

JÚPITER SE TRANSFORMA.
Aunque la noticia de la semana era la conjunción de Saturno, el de los anillos, el planeta comprometido, con Venus (o sea que desde mi balcón, hace un par de noches se veía un solo planeta donde había dos, uno detrás de otro), para mí es más importante que los de
Y de ahí, he llegado a pensar que quizá algo así vaya a pasarle a nuestro planeta azul en poco tiempo, y que cuando le hagan fotos desde el más allá también advertirán que su color está cambiando con manchas diversas: el rojo de la sangre de Irán, Líbano, Afganistán, las plazas de toros, los cuerpos quemándose sobre las arenas de las playas; el humo de los cien mil incendios del verano, explosiones, fogonazos, fallas de Valencia, esa nube de colorcillo oscuro que debemos de llevar muchos sobre nuestras cabezas procedente de la evaporación de la ira, la tristeza, y los malos momentos (sí, quizá en algunos casos sea una nube rosa pero, en la mayoría, me temo que no); el negro del fuel vertido al mar por los petroleros que se lavan las entrañas en cualquier parte, cuando no se rompen a mitad de trayecto; los agujeritos en el ozono, que dejan ver nuestras miserias.
En fin, viviremos en un planeta azuloscurocasinegro. (Sí, me gustó la película)

