LECTURAS
Tenía preparados dos libros de lectura para estos días, uno de un escritor afamado y otro de un desconocido para mí (no para la gente entendida, me imagino, pero sí para mí). Y esa inquietud inigualable y mágica de tener muchas ganas de abrir el tesoro.
Empecé, claro, por ése, el del escritor magnífico. Terminé tan deprimida que, si hubiera sido mío, de mi propiedad quiero decir, lo hubiera quemado, así, directamente. Puestos a hacer barbaridades, ¿por qué el escritor puede hacerlas y yo no? Total: una tontería de novela de esas de amoríos estúpidos y final absolutamente inverosímil, que uno se teme que va a pasar eso desde el principio, pero que dice: no hombre, no, cómo va a ser eso. Y encima, cargado de reflexiones insoportables, cogidas por los pelos y que no vienen a cuento, cada dos páginas; este hombre no debe de tener muchos amigos, porque si no ¿por qué narices no le cuenta a ellos sus retortijones mentales y nos deja en paz al resto? Uf.
Ah, pero me esperaba la dicha. El segundo libro, de ese otro no tan conocido señor, me dejó fresca como una rosa. No es que sea una literatura que se desborde de su recipiente, pero es un relato tan natural, tan bien urdido, a pesar de trabajar tiempos distintos, tan tonificante, que he tardado en terminarlo todo lo que he podido, por disfrutar de su sabor entre mis manos, lentamente. Sin melancolía cursi ni nada, un hombre vuelve al lugar donde pasó un verano con su padre y se mezclan los tiempos, las verdades, los descubrimientos. El libro es éste:

"SALIR A ROBAR CABALLOS", de Per Petterson (Oslo 1952)
Y ahora para desentumecerme un poco:
DESAPACIBLE
Ayer por la tarde volví a leer a Bukowski, que es algo que suelo hacer todos los años en los primeros días grises de octubre: sentar a mi mesa a un invitado calavera y borde, con una copa demasiado llena, mucho tiempo y muchas ganas de hablar. Un momento después, mientras él seguía con su eterna verborrea, empecé a cerrar los ojos de esa manera intermitente con la que se espera al sueño de media tarde. El resultado de sus palabras sobre mí era tan tedioso como el chismorreo de una vecina solitaria. Entonces él, dándose cuenta de mi reacción inadmisible, me chilló:
¡Estás vieja, amiga mía!
Hay palabras que tienen el mismo efecto que una potente alarma.
Dejé de parpadear y contesté: ¡y tú estás muerto!
Y cerré el libro.
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Amparo López Pascual, dos mil siete


Es que con este chico hay que tener cuidado, ¿verdad? A las primeras de cambio se pone muy borde. Para mí es como un compañero de fiestas que sólo te apetece tener de acompañante si el encuentro es casual. Nunca lo busco yo. Y, al contrario de lo que me sucede con otros, no me dan nunca ganas de repetir experiencia: ya me sé sus trampantojos.
Genial tu texto.
Besos
Buff, hace mogollón de años que no releo a Bukowski. Creo que mañana tampoco lo haré. Tomo nota. "Salir a robar caballos". El título está bien. Me lo miro. Ya ves. A veces, donde menos lo esperas, salta la chispa...besos.
Iñakito.
NO PODIA POR MENOS QUE COTILLEAR COMO LAS VIEJAS VECINAS Y ALLI TE ENCONTRE .Tu obra "PENTIUM" PREMIADA EN EL " 2000
QUIZAS YO TE PUEDO LLEGAR A ABURRIR Y TE DUERMAS EN CUALQUIER INSTANTE O TE OFENDA ALGO ...AVÍSAME CON TIEMPO Y DESAPAREZCO........JE,JE ;).BSS
¡Pobre Bukowski! Y tú igual de realista, jeje
En algunos pueblos de Guadalajara se ha llegado a 20 bajo cero...
Siento ser siempre la mujer del tiempo... pero, ¡¡¡es k siempre hace frío por allí!!!
Por cierto, Janis es más guapa k yo.
Un beso!
Me gusta tu discreción y tu cautela a la hora de hablar de la novela que te decepcionó: no revelas el nombre del autor.
No conocía a Per Petterson, pero está muy bien ampliar el abanico de mis futuras lecturas.
A Bukowski lo leo poco, pero ahora que lo mencionas, lo sacaré un día de estos.
Aterida de frío también en el sur de Madrid.
BUKOWSKI es el más GRANDE!!! Siempre!!! GRandeee
Me hace gracia porque hablo con gente de Alcalá que dice que ahí suele hacer más frío que aquí, ¿en qué quedamos?, el frío embellece, así que no te preocupes y Janis no es más guapa, es de otra época. Adelante.
Grande, no te pases, B. hablaba demasiado y luego se arrrepentía, te lo digo yo que lo sé. Sí, es mejor no ir a por él. Aunque tiene un poema, es verdad, que creo que es el más erótico de la historia de la poesía. He dicho.
Un profe mío decía que había que leer muchos libros malos, muchos, lean muchos libros malos por favor, decía, así verán la felicidad que traen los buenos.
Pues eso.
Si seré despistada, a lo que iba era a otra cosa. Que en la anterior entrada se me olvidó decir que la última frase del libro que os decía "Salir a robar caballos" es una auténtica maravilla filosófica. Quien lo lea, por favor, que se fije, pero que lo lea al final ¿eh?
No es un buen consejo jajajja ¡crea demasiada incertidumbre! jajaja te doy pronto mi opinión.
No hay que dejar que los muertos nos contagien su rollo. Conviene evitar la mordida del vampiro y el parloteo de los fantasmas, para los que cualquier desagravio es inoportuno. Muy bueno tu texto.
Difícil. Están tan pegados algunos.
Gracias.
Me encanta la fotografía de los pies de tu hija, ¿me equivoco? Por otro lado Raphael forma parte de la "memoria histórica" de muchos de nosotros. Lo digo porque como ahora está tan de moda la combinación del sustantivo y del adjetivo entrecomillado. Un beso, genio.
Ja, ja y yo me pregunto ¿qué cñ es la memoria sin historia o la historia sin memoria?
Sí, compartimos los calcetines y me hizo gracia. Oye, espero seguir leyéndote.
Bueno, por terminar con otra verdad de las de peso: a Raphael le quedaban los pantalones mejor que a la mayoría de los actores, cantantes y otros varios de su tiempo. Aunque fuera bajito. He dicho.
Abrazos