SILENCIO SOBRE PALABRA
No me gusta incluir en el Blog asuntos que tengan que ver con la desaparición de alguien, pero hoy, ahora, no hay otra forma de consuelo que esta pequeña referencia a uno de los poetas que yo más quiero, cuando acabo de enterarme de su muerte.

Ángel González, Oviedo 1925
No voy a contar mucho porque sé que es innecesario. Me he dado un paseo por la página del autor:
http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/AGonzalez/index.shtml
y por los libros suyos que me acompañan desde tanto tiempo atrás. Tuve la suerte de poder oírle de viva voz, muy de cerca. Además de recitar con mucha naturalidad, tenía una cierta magia para hablar de lo cotidiano, del dolor, y muy especialmente del gozo de vivir.
"Poesía de la experiencia", apenas oigo ya hablar de ella, referirse a la generación del 50 con esta expresión. Quizá ahora esté más de moda escribir con los pies flotando sobre la tierra, sin rozar todo aquello que nos pueda manchar los zapatos.
Puede que hoy su poesía suene demasiado a día de diario. A mí me sigue pareciendo uno de los mejores poetas para andar por casa.
Tengo también guardada una entrevista que publicó El País semanal hace unos cuantos añitos (ocho o diez), de la que quiero señalar estas palabras suyas:
"A veces uno ve el mundo raro. Cosas habituales toman una presencia insólita. Esa extrañeza provoca la escritura".
OTRO TIEMPO VENDRÁ...
Otro tiempo vendrá distinto a éste.
Y alguien dirá:
«Hablaste mal. Debiste haber contado
otras historias:
violines estirándose indolentes
en una noche densa de perfumes,
bellas palabras calificativas
para expresar amor ilimitado,
amor al fin sobre las cosas
todas.»
Pero hoy,
cuando es la luz del alba
como la espuma sucia
de un día anticipadamente inútil,
estoy aquí,
insomne, fatigado, velando
mis armas derrotadas,
y canto
todo lo que perdí: por lo que muero.
Los pianos golpean con sus colas
enjambres de violines y de violas.
Es el vals de las solas
y solteras,
el vals de las muchachas casaderas,
que arrebata por rachas
su corazón raído de muchachas.
A dónde llevará esa leve brisa,
a qué jardín con luna esa sumisa
corriente
que gira de repente
desatando en sus vueltas
doradas cabelleras, ahora sueltas,
borrosas, imprecisas
en el río de música y metralla
que es un vals cuando estalla
sus trompetas.
Todavía inquietas,
vuelan las flautas hacia el cordelaje
de las arpas ancladas en la orilla
donde los violoncelos se han dormido.
Los oboes apagan el paisaje.
Las muchachas se apean en sus sillas,
se arreglan el vestido
con manos presurosas y sencillas,
y van a los lavabos, como después de un viaje.


Beíta dijo
El último poema es un repaso a la orquesta... ya se me ha ocurrido un ejercicio, jeje
lo que hace Magisterio...
El gato Aris, qué chulos son!!!! me encantan!
No me dejan traerme a Fidias a casa.
12 Enero 2008 | 11:50 PM