Ayer en la prensa apareció la noticia de que el director forense de Scotland Yard, Gary Pugh, ha propuesto crear bases de datos que procesen el ADN de niños potencialmente peligrosos. Los menores de cinco años con una conducta que manifieste un futuro asesino serían los candidatos a ingresar en este registro.

“Tenemos que descubrir quiénes son las principales amenazas", argumenta Pugh, seguro de la exigencia de abrir un debate al respecto. Reino Unido cuenta con la mayor base de datos de ADN de Europa con 4,5 millones de muestras genéticas, pero Gary Pugh argumenta que "el elevado número de crímenes sin resolver demuestra que no es suficiente". Pugh considera que entre las ventajas de crear los registros para menores hay una nada desdeñable: ahorro de grandes sumas de dinero; los crímenes violentos cuestan a Reino Unido cerca de 17 billones de euros al año.

Por otra parte, en el mismo diario leo otra fantástica noticia:

“Las autoridades británicas que prohibieron la venta de Manhunt 2 por considerarlo "sádico y brutal", finalmente han autorizado la comercialización de una versión editada del videojuego. La autorización de este controvertido título ha llegado después de nueve meses de negociaciones entre su productora Rockstar y los censores ingleses, según relata BBC News.”

Supongo que también será cuestión de billones.

Supongo que saben lo que es la PROFECÍA AUTOCUMPLIDA

Supongo que creen en el valor de la Educación.

Supongo tristemente que, como otras veces, se anticipan al mal, ponen la venda antes que la herida y laceran irremediablemente la piel.

Me he acordado de la película “La semilla del mal”:


Año de producción: 1956
Dirección: Mervyn LeRoy
Intérpretes: Nancy Kelly, Patty McCormack, Henry Jones, Eileen Heckart, Evelyn Varden, William Hopper, Paul Fix, Jesse White.
Guión: John Lee Mahin, Maxwell Anderson
Música: Alex North
Fotografía: Harold Rosson

En este caso la niña tenía ocho años, pero un inconfundible ruido de zapatos que ya la identificaba.

Me pregunto qué tipo de especialista será el que determine los criterios para establecer cuándo un niño, de dos años por ejemplo, ha de ser un claro candidato a la baby lista. Y cómo se lo dirán a los padres. De ahí a hacer aulas especiales hay un paso. Todo esto me suena a algo.