Todos se hieren el elemento que más usan: la tiradora, el hombro; el velocista, la pierna; el poeta, el corazón.
No se recomienda el ejercicio de la poesía para los melancólicos, igual que no puede recomendarse el deporte para quienes tienen los huesos de cristal.
Los médicos están hartos de advertir en vano. Lo llaman conducta desafiante.