Durante estos dos meses de holganza he leído 13 libros, entre ellos el libro de relatos mas aburrido de toda mi vida y el libro de poemas más aburrido de toda mi vida. Ya sé que hay quienes dicen que la buena literatura no tiene por qué ser divertida.

¡Bah!

Yo creo que todo lo bueno siempre es interesante y, por lo tanto, no puede ser aburrido. Son sinónimos.

Como los caramelos sin azúcar: es imposible hacer caramelos sin azúcar, porque el caramelo es azúcar tostado, ni más ni menos. ¿A quién se le ha ocurrido esa tontería de fabricar caramelos sin azúcar, como nubes sin agua, amor sin besos?

Lo bueno es incompatible con el aburrimiento.

Madre mía, qué rollazo de libros.

Menos mal que luego otros han compensado ese bostezo y me han parecido incluso mejores, por la cercanía con la mediocridad.

Ponerse al lado de los buenos, si se es malo, perjudica. A los buenos, sin embargo, esa contigüidad les favorece. (Ley de la figura-fondo libremente interpretada)

Pongámonos siempre con los peores. Lo de la manzana podrida de la banasta es leyenda.

Y nada más.

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Mi pie izquierdo: