Durante estos dos meses de holganza he leído 13 libros, entre ellos el libro de relatos mas aburrido de toda mi vida y el libro de poemas más aburrido de toda mi vida. Ya sé que hay quienes dicen que la buena literatura no tiene por qué ser divertida.
¡Bah!
Yo creo que todo lo bueno siempre es interesante y, por lo tanto, no puede ser aburrido. Son sinónimos.
Como los caramelos sin azúcar: es imposible hacer caramelos sin azúcar, porque el caramelo es azúcar tostado, ni más ni menos. ¿A quién se le ha ocurrido esa tontería de fabricar caramelos sin azúcar, como nubes sin agua, amor sin besos?
Lo bueno es incompatible con el aburrimiento.
Madre mía, qué rollazo de libros.
Menos mal que luego otros han compensado ese bostezo y me han parecido incluso mejores, por la cercanía con la mediocridad.
Ponerse al lado de los buenos, si se es malo, perjudica. A los buenos, sin embargo, esa contigüidad les favorece. (Ley de la figura-fondo libremente interpretada)
Pongámonos siempre con los peores. Lo de la manzana podrida de la banasta es leyenda.
Y nada más.
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Mi pie izquierdo:


...si lo que queremos es brillar. Al contrario, elijamos la compañía de los buenos cuando el objetivo sea aprender...
es que los domingos me levanto de esta manera. Mal.
chao
Como el vino sin alcohol: estoy contigo, y bien sabes que mis colegas se horrorizan si les halagas la facilidad o el entretenimiento en sus obras... ¿Por qué quieren ser áridos? Nunca lo he comprendido. Si alguna vez me siento un tostón insufrible, dejaré de dedicarme a una profesión que tiene que estar tan indiscutiblemente volcada a los demás.
El domingo se pasa. Ya sabes que es como una fiebre rápida y violenta: no deja secuelas, sólo el estupor del desengaño pasajero.
Un beso,
Francisco
jaja. ¡ Cuánto te gustan los pies!
No te preocupes, que mañana es lunes.
Por fín me funciona internet.
Hasta mañana.
Me quedo con unas ganas horribles de conocer el título de los soporíferos. Soy de los que se dejan aconsejar, para bien o para mal (aunque luego proceda como me dé la gana; para gustos, colores).
Porfa, da los nombres...
Ahora sí se ven moradas...
Vaya aguas el mármol ése... jo.
No vale la pena aburrirse, a no ser que te paguen por ello y no consigas otra manera de conseguir el dinero que te hace falta. Y si te resulta aburrida una obra que es considerada hasta indispensable, pues que la lea otro. No hay libros indispensables.
Samsa: estoy contigo completamente. En arte es una malísima señal el aburrimiento.
Marisol: pues no, jajaja, no me gustan y suelo esconderlos; esta es una excepción.
Sobre los nombres de los libros: uno de ellos (el de relatos) tiene dos buenas críticas, inexplicables a no ser por razones de amistad, en "La tormenta en el vaso" (a la derecha); el autor es un buen novelista, pero un mal, malísimo cuentista (de momento); espero que alguien se lo diga.
El poeta, al contrario, me había gustado en libros anteriores, pero en este último, no. Espero que se dé cuenta de que la mayoría de los poemas suenan falsos, como un artefacto preparado a conciencia para conseguir el objetivo: un premio.
Con eso vale.
Eduardo: desde luego que no los hay
Es fiesta
Y también: es estupendo volver a leer algo bueno, leerlo mil veces, encontrar otra vez esas frases. Y más: esos versos.
Feliz día de la Antigua.
Anoto sus recomendaciones, como siempre, con admiración y gratitud. A mí también me place más "Justicia I". En cuanto al verso final de "Cristales", aún hoy valoro la posibilidad de "[...]eternamente quieto".
Un saludo y que pase muy buen día,
Hernán
Sabe usted de todo Hernán.
Gracias